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Hacia Texas: Buscando Mejor Calidad de Vida

Por Samuel Rodriguez Flecha, PhD / info@salaurbana.com


Hace ya casi 11 años, Daniel decidió aventurarse y aceptar un traslado de trabajo. Texas ocupa el séptimo lugar en el top 10 de estados con más puertorriqueños, con poco más de un cuarto de millón de boricuas. Sin embargo, dado su gran área geográfica (Texas es más grande que Francia), la población puertorriqueña está más dispersa en comparación con otros estados.

Además de su gran tamaño, a Texas se le conoce por su espíritu de independencia, reflejado en su bandera, también monoestrellada, y su lema, The Lone Star State (El estado de una sola estrella).


Para Daniel y su familia, estas características de Texas en gran medida reflejan su experiencia. Residentes en Fort Worth, apenas a 40 minutos de Dallas, allí se sienten con más espacio y más oportunidades. “La economía en Texas es sólida. Los trabajos pagan mucho más que en Puerto Rico. Hay muchos trabajos.”


Cuando uno compara, muchas cosas son mas baratas. Uno lo nota en la compra, en la luz. Texas es uno de los estados que no tiene contribuciones estatales, solo federales. Cuando uno suma, “los taxes son más altos en Puerto Rico.” Y aunque otras cosas son más caras, por ejemplo, los gastos de propiedad, cuando se pone todo en balanza, Daniel ve que allá tienen más flexibilidad, acceso a mejores escuelas, deportes, servicios médicos, y un ambiente familiar. “Se siente la diferencia.”


En Texas se sienten que tienen más autonomía, más control sobre la dirección de sus vidas. “Acá el que trabaja puede echar pa’lante. Se puede lograr y obtener lo que en Puerto Rico no se puede.”


Por otro lado, lo que más extrañan es a la familia, especialmente en las navidades y durante los cumpleaños de los nenes. También extrañan la comida, y que no tienen playa cerca. “Tratamos de ir al menos una vez al año.” Usualmente sus visitas son cortas y consisten en ver a la familia, comer en algunos sitios, y regresarse. Durante la pandemia, con todas las restricciones, no viajaron a Puerto Rico.


Lo que no extrañan de la Isla son las listas de espera de meses y hasta de años para ver a médicos especialistas, ni los problemas de infraestructura y servicios, ni los apagones, ni la politiquería, ni el tráfico caótico. “Lamentablemente la Isla se ve deteriorada, muchos edificios abandonados, las carreteras en malas condiciones y no se respetan las leyes de tránsito.”

“Pero cada vez que el avión va llegando y se ve la costa, el área de Hato Rey, a uno le da una emoción bien bonita. Esperamos poder ir todos juntos pronto. La próxima visita va a ser más vacaciones así que nos quedaremos en algún lugar chévere y haremos turismo.”


Esa realidad agridulce de buscar el bien familiar y estar lejos de la patria es lo que demarca la existencia de los que nos encontramos lejos.


Daniel y su familia hacen comunidad en la congregación a la que asisten, donde comparten con feligreses de diferentes etnias y nacionalidades. Tienen también amistades de Puerto Rico que se han mudado al área, y han hecho amistad con personas de otros países. Además, han conocido boricuas provenientes de otros estados y ciudades como Chicago y Atlanta. Aunque no hay comunidades de boricuas a nivel de Nueva York u Orlando, se consigue uno que otro restaurante, y alguno que otro evento, en ciudades aledañas como Irving y Dallas.


Después de María, hubo un boom de puertorriqueños mudándose a Texas. Siendo uno de los pocos establecidos en su trabajo, para ese entonces Daniel presenció la llegada de otros boricuas. “Después de María hasta la pandemia había dos vuelos directos diarios de Dallas a San Juan.”


De vez en cuando les gusta ir a algún parque o visitar algún restaurante. También les gustan los road trips. Aparte de explorar diferentes regiones de Texas, han tenido la oportunidad de visitar otros estados como Oklahoma, Florida, Alabama, Arkansas, Tennessee, Kentucky, Ohio. En su lista de vacaciones próximas, además de ir a la Isla, esperan poder visitar los estados de Oregón, Washington, y Alaska, además de Victoria y Vancouver en Canadá.


En Texas, Daniel y su familia han podido experimentar mejor calidad de vida. “Más control. Mejor balance.”

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